Cierto día conocimos a un niño
extraño, sus cabellos eran de color noche, alto, flaco, risueño y sus ojos se
parecían a la mirada de un tigrillo en la oscuridad; a veces también pensábamos
que sus ojos se encendían como una linterna, su nombre era Miguel.
De pronto apareció Miguel, pensábamos que era adivino, que
tenía poderes, porque él sabía todo lo que pasaba en las aulas de la escuela y
le gustaba que los niños sean buenos y obedientes, que no voten papeles, ni
ensucien sus aulas; que no peleen entre amigos; entre otras cosas.
Era lunes, primer día de clase, nos
escondimos detrás de una columna y observamos que sus ojos empezaban a
encenderse y miraba por las paredes y todos nos sorprendimos, pues habíamos
descubierto su secreto. Miguel tenía
el poder en sus ojos, su visión lograba traspasar las paredes.
A partir de allí, todos le llamábamos ojitos de tigre a Miguel.
Por último, todos estábamos tristes al saber que ya no
volveríamos a ver a Miguel, sin embargo; nos alegramos al saber que Miguel, ojitos de tigre, regresaría con sus padres a su planeta.
Autora:
Silvia Alexandra García Carbajal
Silvia Alexandra García Carbajal
Grado:
Cuarto Año - Primaria.
I.E. "SANTA TERESA DE LA INMACULADA"
San Pedro de Lloc

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